sábado, 5 de agosto de 2017

Versos viscerales

Quería ver el rostro de placer,
Al asfixiarle lentamente,
Viendo fijamente sus ojos,
Aquellos que dejarían de brillar pronto.
Rozando las caricias me encontró,
Y rasgó cicatrices,
involuntariamente despertó en mi,
Algo que no debía haber desaparecido jamás.

Cuyo encanto suave y blando,
Invitaba a arrancarme las prendas, sin reparo.
Aquella noche fue inevitable.

El impertinente tacto,
Explotaba en aquel deseo ardiente,
De besos sin aliento, mudos, perpetuos,
Pero constantes.

Fue bajando hasta impregnarse del néctar,
Muriendo entre las sombras y el sabor a tequila.
Dejando rastro dentro de los muslos,
En el vientre, en el silencio.

Mordisqueando cada vez más fuerte.
Abrazando brusco,
buscando mis labios desesperado.
Y a la vez tan tierno y decente.

Complicidad de almohadas,
Despistando la comodidad yacente.
Abre nuevamente mi mente,
Y los botones de mi blusa,
Asaltando la razón,
Asaltandome con prisa,
Con una mirada,
Con un verso,
Con un poema.
Con todas las caricias juntas,
En su lengua, húmeda y tibia.
Mostrándome el borde de las historias truncas.
Lacerando a cada beso,
ideas distorsionadas.

Sentía en cada embestida,
Las palabras pervertidas mencionadas,
Semanas antes,
Los versos regados entre líneas,
Cosas que guardo, cosas que tiemblan,
Yo, describía los paisajes de esta escena,
los anticipaba.

Desangraba la locura entre nuestras cenizas,
Incendiando los complejos existenciales,
Una posesión descontrolada,
Una pelea horizontal de dos almas antagonistas,
Retumban los murmullos,
perturbadoramente tiernos y suicidas,
A modo de lascivas estrofas,

Por que es eso, lo que únicamente queda como testimonio:

Nuestros Versos viscerales

(2017, Ana Lerma )

Reflejo

Tengo algo en los ojos... Que ya no veo de modo normal. Tengo penas, Cantos, Versos muertos, Canciones y un poco de ternura marchitando...